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La Familia y la Educación

Dedicamos nuestro artículo a los maestros en motivo del Día Mundial del Profesor.

 

Queremos recordar que esta figura tan importante en la educación de nuestros hijos debe contar también con nuestro apoyo, ya que los padres y el profesor serán los pilares sobre los que se construirá la educación de los hijos.

 

Es en la escuela donde los niños interiorizan gran parte de sus experiencias y aprendizajes, pero esto no significa que los padres tengamos que olvidar la responsabilidad que tenemos sobre la educación de nuestros hijos. Como decíamos, la familia ha dejado de ser el único foco educativo para el niño y ante esta situación es correcto afirmar que los padres cedemos parte de las responsabilidades en profesionales, en este caso, los maestros; pero no debe olvidarse que la plena responsabilidad les corresponde a los padres.

La educación de los hijos empieza en casa

 

Sin lugar a dudas, es en el seno familiar donde se inicia y fomenta la educación de los hijos. En ella se aprenden y adquieren los hábitos y las normas que regirán el comportamiento futuro del niño, marcándole una personalidad propia. En el ámbito familiar es necesario que el niño respete y aprenda a convivir con todos sus miembros integrantes. Aprende de ellos, les observa y se identifica. Según la forma en que actúe y responda la familia frente a circunstancias concretas, el niño se forjará una escala de valores que le servirán para actuar de manera consecuente según lo haya interiorizado y asimilado. Él niño debe tener siempre presente que los demás miembros de la familia necesitan de su colaboración; mediante el buen aprendizaje de los hábitos podrá participar en las actividades cotidianas de la familia.

Colaboración entre padres y escuela

 

Tanto la familia como la escuela son parte activa en la educación del niño. Éste toma de ambas partes puntos de referencia que le ayudan en su desarrollo tanto conductual como intelectual. Por ello resulta tan necesaria la colaboración entre las dos partes. Es importante que la escuela sepa cómo actúan los padres frente a su hijo, y éstos deben conocer la actuación de la escuela. De este modo, si la relación es sincera y aporta una información real y concreta, sus responsables podrán unificar su línea de acción y podrán ofrecer respuestas similares al niño, con lo cual colaborarán a facilitar su aprendizaje y comportamiento. Ambas partes en colaboración pueden mejorar el rendimiento del niño.

Cómo establecer una buena relación entre la familia y la escuela

 

La buena predisposición es fundamental para entablar una relación entre padres y escuela. En ocasiones no resulta fácil, bien porque la actuación del maestro resulta muy estricta en cuanto a reuniones y horarios de visitas, o bien porque los padres del niño no se brindan a esa relación. El maestro es un profesional de la enseñanza que debe insistir en la colaboración de los padres. Para ello necesita actuar con flexibilidad, tolerancia y diplomacia.

 

La colaboración entre padres y escuela será más fácil si todos se muestran abiertos al diálogo, con un respeto y una confianza mutua que permitan a cada uno situarse en su terreno, en cuanto a la educación del niño se refiere. La comunicación entre ambas partes puede ayudarle, complementándose y guiando su proceso evolutivo.

 

La comunicación entre padres y maestros no debe limitarse a la entrevista programada. Existen otros niveles de comunicación que ayudan a integrarse en la realidad escolar, reuniones generales de escuela, consejos de padres y otras. Con la participación de los padres en la escuela, mejora, sin duda, la calidad de la enseñanza. Esta colaboración entre padres y maestros es imprescindible para conseguir que la educación de los niños alcance un buen nivel.

 

Terminamos mostrando una imagen con los valores que pueden aprender nuestros hijos de sus profesores en el colegio.